¿Halloween o Noche de Todos los Santos?

octubre 30, 2013 Por: Ibérica Turismo - No hay comentarios

Desde hace unos años, la noche del 31 de octubre,  nos estamos viendo invadidos por el color naranja, los disfraces, las calabazas, los relatos de terror…en fin, por la noche de Halloween al más puro estilo americano. Pero ¿desde cuándo y por qué? ¡Nosotros que siempre hemos sido más del Don Juan Tenorio de Zorrilla, los buñuelos y de ir al cementerio a honrar a nuestros fallecidos!

Inevitablemente las viejas costumbres se ven eclipsadas por la llegada de nuevas y más en este país, en el que cualquier excusa para celebrar algo nos parece de lo más apropiado.

Aunque realmente Halloween de nuevo no tiene nada. Según se cuenta, es una fiesta pagana de origen celta que se celebra, sobre todo, en los países anglosajones como Canadá, Estados Unidos, Irlanda o Reino Unido.

El día se asocia a menudo con los colores naranja, negro y morado y está fuertemente ligado a símbolos como la “Jack-o’-lantern” o linterna de Jack, una calabaza tallada a mano, cuyo origen se basa en la siguiente leyenda:

Jack estaba siendo perseguido por algunos aldeanos a quienes había robado, cuando se encontró con el Diablo y este le dijo que iba a morir. Sin embargo, Jack no tenía intención de que eso pasara y retrasó su suerte tentando al Diablo a castigar a los aldeanos que lo perseguían alegando que eran fieles a Dios. Jack le dijo al Diablo que se convirtiera en una moneda con la cual pagaría por los bienes robados; luego, cuando la moneda/Diablo desapareciera misteriosamente, los aldeanos pelearían entre sí para averiguar quién se la ha robado. El Diablo accedió a la propuesta: se convirtió en una moneda de plata y saltó al saco que Jack llevaba, solo para encontrarse junto a una cruz que el ladrón había también robado en la aldea. Jack cerró bien el bolso y la cruz privó al Diablo de sus poderes; y así lo atrapó. Jack solo dejaría ir al Diablo cuando éste accediera a no llevarse jamás su alma. Cuando Jack muere y como había tenido una vida demasiado pecaminosa como para poder entrar al Cielo y el Diablo le había prometido no llevarse su alma,  Jack se encontró con que no tenía adonde ir. Se preguntó cómo podría ver a donde iba, ya que no tenía luz alguna, y el Diablo le arrojó, a modo de burla, una brasa que nunca dejaría de arder con el fuego del infierno. Jack ahuecó una calabaza, puso la brasa en su interior y comenzó a vagar eternamente y sin rumbo por todo el mundo para encontrar un lugar donde finalmente descansar.

truco o trato

Las actividades típicas de Halloween son las fiestas de disfraces, las hogueras, la visita a casas encantadas, las bromas, la lectura de historias de miedo, el visionado de películas de terror y el famoso truco o trato, cuyo origen es el siguiente:

Se trata de una leyenda popular de origen céltico según la cual no sólo los espíritus de los difuntos eran libres de vagar por la Tierra la noche de Halloween, sino toda clase de entes procedentes de todos los reinos espirituales. Entre ellos había uno terriblemente malévolo que deambulaba por pueblos y aldeas, yendo de casa en casa pidiendo precisamente «truco o trato». La leyenda asegura que lo mejor era hacer trato, sin importar el costo que éste tuviera, pues de no pactar con este él usaría sus poderes para hacer «truco», que consistiría en maldecir la casa y a sus habitantes, dándoles toda clase de infortunios y maldiciones como enfermar a la familia, matar al ganado con pestes o hasta quemar la propia vivienda. Como protección surgió la idea de crear en las calabazas formas horrendas, para así evitar encontrarse con dicho espectro.

El hecho de que esta fiesta haya llegado hasta nuestros días es, en cierta medida, gracias al enorme despliegue comercial y la publicidad engendrada en el cine estadounidense. La imagen de niños norteamericanos correteando por las oscuras calles disfrazados de fantasmas y demonios y pidiendo dulces y golosinas ha quedado grabada en la mente de muchas personas.

Sin embargo, La Noche de los Santos tiene otro origen bien distinto. Es una tradición católica instituida en honor a todos los santos, conocidos y desconocidos del mundo moderno.

La Iglesia primitiva acostumbraba a celebrar el aniversario de la muerte de un mártir en el lugar del martirio. Frecuentemente, los grupos de mártires morían el mismo día, lo cual condujo naturalmente a una celebración común. En la persecución de Diocleciano, el número de mártires llegó a ser tan grande, que no se podía separar un día para asignársela. Pero la Iglesia, creyendo que cada mártir debía ser venerado, señaló un día en común para todos.

En España y en otros muchos lugares del mundo se celebra la tradición de honrar y traer a nuestra memoria a las personas que han muerto. Esa noche se representa, en muchos teatros españoles, la obra de José Zorrilla, Don Juan Tenorio cuyos versos más famosos retumban en nuestra memoria:

¡Cuál gritan esos malditos!

¡Pero mal rayo me parta

si en concluyendo la carta

no pagan caros sus gritos!

 

Se comen “huesos de santo” y buñuelos y, dentro de la tradición católica, se realiza una visita a los cementerios y se les dejan flores en las tumbas y se reza por los fallecidos próximos.

 

Buñuelos y huesos de santo

Seguro que en los recuerdos de más de uno de los que lean estas líneas, están los del olor a castaña asada por las calles, el de las flores de los puestos del cementerio, el silencio acompañado que ese día surge en los cementerios de pueblos y ciudades, una cierta tristeza por los que ya no están y mil y un recuerdo más que quedarán en el olvido.

Cualquiera que sea la forma en que celebréis esa noche, pasadla bien y en buena compañía. Y si os gustan las emociones fuertes, no dejéis de hacer planes terroríficos. Total, una noche es una noche.