Inocente, Inocente, hoy por ser día 28 en nadie debes confiar.

diciembre 27, 2013 Por: Ibérica Turismo - No hay comentarios

Todo el mundo asocia el Día de los Santos Inocentes a un día en el que las bromas están a la orden del día. Sin embargo, el 28 de diciembre, es la conmemoración de la matanza de todos los niños menores de dos años nacidos en Belén, ordenada por el rey Herodes con el fin de deshacerse del recién nacido Jesús de Nazaret.

 350049643_6124ad39bfMatanza de niños ordenada por Herodes

La iglesia católica recuerda este acontecimiento el 28 de diciembre, aunque de acuerdo con los Evangelios, la matanza debió haber sucedido después de la visita de los Reyes Magos al rey Herodes el Grande (uno o dos días después del 6 de enero), aunque también la fecha de la adoración de los Reyes Magos a Jesús no tiene una fecha dada exactamente en las escrituras.

En Hispanoamérica y en España es costumbre realizar en esta fecha bromas de toda índole. Los medios de comunicación hacen bromas o tergiversan su contenido de tal modo que la información parezca real. Se trata de una libertad que se dan los agentes mediáticos para dar rienda suelta a su sentido del humor, oportunidad que solamente tienen una vez al año. Es tradición que los periódicos publiquen páginas enteras de noticias cómicas, con la advertencia de que es día de los inocentes, que van desde las que son una obvia mofa a cualquier suceso reciente, hasta las que parecen serias y engañan al lector desprevenido. El día de los inocentes se vive en todo el mundo hispanohablante.

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La broma socialmente más popularizada en España el Día de los Santos Inocentes consiste en colocar un monigote blanco en la espalda. También es tradicional la gala de televisión en la que distintas personas del cine y la televisión son objeto de bromas (llamadas inocentadas) mientras se intenta recaudar dinero con algún fin benéfico. Con mayor peso histórico están las «funciones de inocentes» que muchos teatros españoles realizaban el 28 de diciembre, en una tradición que se ha ido perdiendo.

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En los países anglosajones se celebra una fiesta similar el 1 de abril con el nombre de Fools’ Day (el «día de los tontos»).

La Fiesta de locos, que se celebraba principalmente en Francia el primer día del año para honrar al asno en que cabalgó Jesús el domingo de Ramos para hacer su entrada triunfal en Jerusalén, se considera también precursora del día los Inocentes.

Algunas bromas más típicas son:

Las bromas telefónicas en las que es muy común llamar a un amigo o familiar por teléfono y gastarle bromas como que han sido ganadores de un premio, que tiene que ir al juzgado por un delito, etc. Cambiar de hora todos los relojes de la casa. De este modo cualquiera que vaya a trabajar o mire el reloj se extrañe e incluso llegue tarde al trabajo, al colegio, etc.

También es muy típico utilizar sal y echarla por nuestra cabeza. Una vez echada le decimos a un amigo o familiar que te pica la cabeza y no sabes por qué. Cuando miran en la cabeza les parecerá espectacular la cantidad de caspa que tienes, aunque en realidad es la sal. En los periódicos es muy común que ciertas noticias no sean verdaderas, sino más bien sean de broma. Hay mucha gente que llegan a creérselas y no se dan cuenta de que son una inocentada.

Las tradicionales tiendas de disfraces y golosinas son las que se visten hasta arriba de artículos para gastar bromas ese día. El típico dedo o la tradicional mano falsa que al estrecharla es arrancada; las bolsas que se colocan en los asientos simulando flatulencias, excrementos de mentira, etc.

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Normalmente en este día en la televisión también las bromas están garantizadas. Muchos famosos son las víctimas de numerosas bromas que llegan a creerse lo que les está pasando y en realidad es una broma. Cambiar el azúcar por la sal de este modo a la hora del desayuno la persona que utilice ese tarro se echará pensando que es azúcar pero en realidad es sal. La cara de la persona es muy graciosa al tomarlo pues el sabor no es nada agradable.

Así que ten mucho cuidado, ya que nadie sabe quién será el inocente del que todo el mundo se ría.