La Ruta del Císter

octubre 28, 2013 Por: Ibérica Turismo - No hay comentarios

La orden cisterciense es una orden monástica católica que desempeñó un papel protagonista en la historia religiosa del siglo XII. Marcó la historia con su espiritualidad ya que son orantes que buscan observar la regla de San Benito y guiar a los fieles hacia «la contemplación de Cristo encarnado y de su madre, María». Esta espiritualidad se basa en una teología que exige ascesis, paz interior y búsqueda de Dios.

La Ruta del Císter la forman las comarcas catalanas que tienen un monasterio cisterciense. Estas comarcas son: en la provincia de Lérida, el Urgel que tiene Santa María de Vallbona; y en la provincia de Tarragona, la Conca de Barberà donde está Santa María de Poblet (que es Patrimonio de la Humanidad) y el Alt Camp que donde se encuentra Santes Creus.

Ruta del Císter

Empezamos por Urgel en Lérida. Allí se encuentra la abadía femenina de Santa María de Vallbona. Declarado Monumento Nacional por Real Orden en 1931, fue construido entre los siglos XII y XIV, de estilo románico pero con gran parte de arquitectura gótica, es el monasterio cisterciense femenino más importante de Cataluña.

Pronto adquirió el monasterio gran reputación y atrajo a su seno a numerosas damas de la nobleza catalana. También se granjeó el favor real, demostrado por las visitas de Alfonso II el Casto y su esposa Sancha de Castilla o Jaime I el Conquistador, quienes no sólo se alojaron en el cenobio en repetidas ocasiones sino que patrocinaron su construcción.

Santa Maria de Vallbona

Su biblioteca junto con el scriptorium alcanzaron gran fama. Aún se conservan catorce códices del siglo XIII, copiados e ilustrados por las religiosas.

Ha sido habitado por una comunidad de monjas durante ocho siglos, con la sola interrupción de la guerra civil española. A día de hoy aún dispone de hospedería.

Seguimos, a continuación, hacia la Cuenca de Barberà, en Poblet. Allí está el Real Monasterio de Santa María de Poblet, uno de los pocos declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

Desde el principio de su fundación se propuso que el monasterio abarcara una zona de cultivo que se encontrara dentro de la propiedad, así como granjas, agua abundante y bosque para explotar. Cada una de las granjas estaba gobernada y dirigida por un monje. A finales del siglo XII el monasterio era el dueño de 17 granjas.

poblet

Constituía una verdadera y completa población ya que además de las dependencias obvias y primarias de cualquier monasterio, Poblet contó con enfermería, farmacia, cementerios, jardín de plantas aromáticas, molinos, panaderías, e incluso un calabozo ya que el abad tenía la potestad de un señor feudal.

Otra parada en esta ruta es el Real Monasterio de Santa María de Santes Creus, en  Aiguamurcia, en la provincia de Tarragona.

Sante Creus

Es uno de los más grandes y mejor conservados conjuntos monásticos cistercienses que podemos visitar en la actualidad. Fundado en 1168, protegido por la nobleza y los reyes, se convirtió en un centro espiritual, de estudios y de colonización del territorio. La vida monástica se mantuvo ininterrumpidamente hasta 1835. Hoy en día se ha convertido en el único monasterio incluido en la Ruta del Cister en el que no existe vida monástica.

Allí se encuentran enterrados el Rey Pedro III de Aragón y el rey Jaime II de Aragón y su esposa Blanca de Nápoles.

Por supuesto, a parte de recorrer los tres monasterios, no podemos dejar pasar la ocasión de recorrer las comarcas por las que pasa: l’Urgell, la Conca del Barberà y Alt Camp. Con grandes espacios naturales y grandes aportaciones culturales, históricas, artísticas y gastronómicas, estas comarcas harán las delicias de cualquier viajero.