Peñíscola, la Ciudad en el Mar.

octubre 18, 2013 Por: Ibérica Turismo - 1 comentario

En la costa de Azahar, al norte de la Comunidad Valenciana, se esconde esta joya turística. Llamada por su estructura, Ciudad en el mar y coronada por el Castillo del Papa Luna, Peñíscola, es un lugar que aún mantiene la esencia del medievo.

Fenicios y griegos, cartaginenses, romanos, bizantinos y árabes, todos le sacaron el máximo partido a su localización en el Mediterráneo. Su clima y su fortaleza, hicieron el resto. Hasta Hollywood se prendó de ella, rodando allí el final de la película de Anthony Mann, El Cid.

El Cid en Peñíscola

Ya desde la distancia, lo primero que nos llama la atención es su estructura, que es como una pequeña isla sujeta por un hilo de arena, con sus blancas casas, sus playas y, por supuesto, la gran fortaleza que nos mira desde las alturas. Y es que, a 64 metros sobre el nivel del mar, el castillo de Peñíscola nos observa. Construido por los templarios sobre una antigua alcazaba árabe, fue hogar del Papa Luna desde que fue declarado hereje hasta su muerte.

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Y rodeando el Castillo, nos encontramos con las murallas. Franqueadas por tres entradas, convirtieron a la ciudad en un lugar casi inexpugnable. Fueron diseñadas por Juan Bautista Antonelli, ingeniero militar que también construyó el castillo de Santa Bárbara, el castillo de Benidorm y la torre vigía de Santa Faz  y la presa del embalse de Tibi, todas ellas en Alicante. Gracias a ellas, Peñíscola se salvó de más una incursión de piratas.

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De Peñíscola no te puedes ir sin conocer sus fuentes, las puertas de Santa María, San Pedro y Fosc o el famoso Bufador, erosión natural en la roca por la que las aguas del Mediterráneo entran y salen continuamente, provocando estruendosos bufidos y elevaciones violentas del agua del mar en los días de temporal. Un lugar realmente curioso.

En cuanto a su espacio natural, el Parque Natural de la Sierra D’Irta, el Marjal o humedal y sus 16 playas, hacen del entorno un pequeño paraíso.

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Su gastronomía está íntimamente relacionada con el mar que la baña, por lo que no es de extrañar que sus platos más famosos se nutran de ello. Tienes que probar el “All i pebre” de rape, el “Suquet” de pescado, los “caragols punxents”, con denominación de Origen, “pastissets de carabassa” (pulpa de calabaza con miel y requesón) o los “flaons de Peñíscola” (pastel de requesón y almendra). Y no dejes de comprar la Tisana del Papa Luna, un antiguo brebaje medicinal que curaba los dolores de cabeza, la ansiedad, el flato o las dolencias renales.

Sus Fiestas Patronales se celebran a partir de la noche del 7 de septiembre, en honor de la patrona de la localidad, la Virgen de la Ermitana. Declaradas de Interés turístico Nacional en ellas se realizan «Les Danses» o las Danzas, que engloban música, baile, actividades lúdicas, ritos y modos públicos de convivencia. Y para terminar las fiestas, el último fin de semana se desarrollan desfiles de Moros y Cristianos.

Mucho más os podríamos contar de Peñíscola pero es que mejor que lo descubráis vosotros mismos. Cualquier época del año es idónea para ir a conocer esta joya del Mediterráneo y disfrutar de un poco de historia, arte, naturaleza y buen comer.