¿Preferís la nieve o sois de los que escapáis de ella?

noviembre 22, 2013 Por: Ibérica Turismo - No hay comentarios

Llega noviembre y con él llega el frío, las lluvias, el chocolatito con churros, los braseros, los preparativos de Navidad (que cada vez son antes), las castañas asadas, los guantes, gorros, abrigos, jerséis de cuello alto, nórdicos, pijamas de franela, etc. etc. etc. Vamos, la retahíla de todos los años por esta época.

Pero si hay una cosa que sucede en este mes que alegra a unos y deprime a otros, es la nieve.

Nieve en Huesca

Las primeras nevadas suelen pillarnos por sorpresa. Parece que aún no ha terminado el verano cuando el caballero o la señorita del tiempo empiezan a hablarnos de que si viene un frente frío, que si la cota de nieve va a bajar a 400 metros, que las temperaturas descenderán drásticamente. Y ahí es cuando los amantes del frío y la nieve se empiezan a frotar las manos, y no precisamente porque tengan frío, sino porque llega su momento.

Las tiendas de deportes están llenas de familias y grupos de amigos comprando la última moda en esquíes, tablas de snow, gafas, cascos, parcas, pantalones, botas de esquí y un largo etcétera de productos accesorios para pasar un rato en el frío manto blanco.

Y la verdad es que la sensación que produce la nieve en la mayoría de las personas es algo especial. ¿Quién no recuerda de niño esas excursiones a la nieve con el cole, en las que los profes nos llevaban a que nos desahogáramos un poco, bajando por pequeñas pendientes con un plástico en el culo y una cara de velocidad que pa qué? ¿O la primera vez que nos calzamos unos esquíes e intentamos mantenernos en una postura digna más de 3 minutos?

Huesca

Sí que es verdad que muchos no han tenido esas experiencias y que incluso desconocen lo que es la nieve en vivo y directo, pero poca es la que no entiende su significado.

Nieve viene a significar vacaciones, sobre todo para la gente joven; deporte, para los amantes del esquí en todas sus vertientes;  Navidad, para todos aquellos que aún tienen ilusión por ella; diversión, sobre todo para los más peques; frío, para los que prefieren el veranito y la playa;  peligro, para los que tienen que desplazarse por carretera; belleza, para los amantes de la naturaleza;  incomunicación, para los pequeños pueblos que habitan a más de 800 metros de cota. En fin, nieve significa muchas cosas para cada uno de nosotros.

Lo que no podemos negar es que ya está aquí y que no nos va a abandonar durante un largo tiempo. Así que lo mejor es hacerse a la idea y disfrutarla como cada uno prefiera. Y si no te gusta, pues a dejarla lo más lejos posible. Tenemos un país que cuenta con la gran ventaja de que existen muchos “microclimas” que permiten a los que no les gusta el invierno, escaparse a lugares más cálidos y secos.