Qué ver…La Alhambra de Granada. I Parte.

noviembre 13, 2013 Por: Ibérica Turismo - No hay comentarios

Bella por fuera, magnífica por dentro, la Alhambra de Granada encierra siglos de historia entre sus paredes, historias de amor, de engaños, venganzas, poesía, arte, belleza… Hacer sólo un post sobre ella sería algo imposible si le queremos hacer un poco de justicia. Así que este será el primero de varios que iremos publicando para que conozcáis mejor una de las más bellas obras que los musulmanes dejaron en nuestra Península.

La Alhambra I

Y para empezar a hablar de ella nos tenemos que remontar al año 711 d. C., en el que los musulmanes del norte de África  entraron en la península para luchar contra los cristianos comandados por el noble Roderico.

Con la conquista, los musulmanes trajeron un ejército disciplinado, tribunales de justicia, ordenanzas ciudadanas, una administración centralizada y una razonable tolerancia en cuanto a la vida privada, lo que suponía siglos de adelanto con respecto a la situación de los países de la época. Fue este el comienzo de la época de mayor esplendor del Islam andalusí, reflejada en la imponente mezquita de Córdoba y en la ciudad de Madinat al-Zahra, sede del poder califal.

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Pero las rivalidades entre grupos de poder, provocaron la división del califato en los llamados Reinos de Taifas, poderes locales que favorecieron el renacimiento cultural y urbano pero que les hizo perder terreno ante los cristianos.

Asi que, Muhammad ibn al-Ahmar ibn Nasr, miembro de un linaje residente en Arjona (Jaén), convencido de la imposibilidad de vencer a los cristianos, lideró un pacto entre varios linajes de la aristocracia y en 1246 llegó a un acuerdo con Fernando III, que permitió la consolidación de un reino en el sur de la Península, con capital en Granada. Pero en el siglo XV, se produjo la guerra civil entre Muley-Abul Hassan (Mulhacén) y su hijo Boabdil, lo que permitió a los Reyes Católicos anexionarse el reino granadino en 1492.

La Toma de Granada

De ahí la leyenda española en la que al salir de Granada camino de su exilio en las Alpujarras, cuando coronaba un collado, Boabdil volvió la cabeza para ver su ciudad por última vez y lloró, escuchando de su madre la sultana Aixa:

 “Llora como una mujer lo que no supiste defender como un hombre”

Para Fernando e Isabel culminaba así su sueño secular, la conquista del más preciado botín de guerra que hasta el momento se había producido. Habían salvado Castilla de los musulmanes y habían culminado el proceso histórico de la Reconquista que los reinos cristianos habían comenzado en el siglo VIII y por el cual el papa Alejandro VI reconoció a Isabel y Fernando con el título de Reyes Católicos en 1496.

Pero desgraciadamente, el tiempo, el descubrimiento de América y la mala gestión de varios monarcas, hizo que la Alhambra cayera en la decadencia hasta que los románticos del siglo XIX repararon en la belleza de sus ruinas.

La Alhambra

Hoy en día, La Alhambra es una mezcla de variadas influencias que a lo largo de sus siglos han modificado su forma. Fue creciendo de siglo en siglo aumentando su esplendor. Fue más que un palacio, era una ciudad real a escala reducida, con sus edificios para viviendas y oficinas administrativas, sus cuarteles, establos, mezquitas, escuelas, baños, cementerios y jardines.

Como dice el almeriense F. Villaespesa en una placa de la Puerta de las Granadas:

“Podrán quedar ni aún las sombras de estos muros,

pero su recuerdo será siempre imperecedero, como

único refugio del ensueño y el Arte. Y entonces el

último ruiseñor que aliente sobre el Mundo fabrica-

rá su nido y entonará sus cánticos, como una despe-

dida, entre las ruinas gloriosas de la Alhambra.”