Rutas por los Castillos: ruta de Zamora.

noviembre 11, 2013 Por: Ibérica Turismo - No hay comentarios

Con este primer post empezamos un recorrido por los innumerables castillos que, a día de hoy, pueblan nuestra península.

Testigos silenciosos de batallas, leyendas, conjuras y de tantas y tantas historias que encierran entre sus cuatro paredes, los castillos son una seña de identidad de nuestro pasado. Fieles acompañantes de nuestros personajes más célebres, han sabido guardar sus secretos, en muchas ocasiones con mejor suerte que en otras.

Y como por alguna ruta tenemos que empezar, lo haremos por la provincia de Zamora.

Y del primero que vamos a hablar es del Castillo de Puebla de Sanabria.

Castillo Puebla

La actual fortaleza fue construida allá por el siglo XV, cuando el conflicto entre Enrique IV e Isabel la Católica estaba en pleno auge. Y se cree, que la reina Juana la Loca y su marido Felipe II, se alojaron allí en su camino de regreso de Flandes, muerta ya Isabel.

Elevado sobre un promontorio rocoso a 55 metros del río Tera, el castillo se divide en dos partes: el recinto amurallado y la torre del homenaje.  El recinto es de forma cuadrada, protegido por cubos y en el patio destaca la torre de El Macho que presenta cuatro pisos construidos en buena sillería de granito. La torre del homenaje está situada en el interior del patio de armas y perteneció a la familia Losada.

Puebla de Sanabria

El castillo de Puebla de Sanabria es uno de los mejor conservados de la provincia de Zamora. Ha sido recientemente restaurado y convertido su interior en Biblioteca Municipal y centro de actividades culturales. En 1931 fue declarado Monumento Nacional.

El segundo del que vamos a hablar es el Castillo de Villalonso.

Hacia el año 1235, el castillo pertenecía a la orden de Calatrava. Ya en el siglo XV fue comprado por la familia Ulloa, familia que defendió la causa portuguesa de Juana la Beltraneja contra los Reyes Católicos, por lo que perdió el castillo y varias de sus villas. Más tarde pasó al hijo de Juan de Ulloa que se alió con los comuneros y fue condenado a muerte por Carlos V, pero se libró mediante la entrega de una suma de dinero.

Castillo de Villalonso

En su día constaba de dos recintos y un ancho foso que, aunque bastante cegado, aún se aprecia. Del recinto exterior apenas quedan restos. El recinto interior, perfectamente conservado, es de planta rectangular, con tres cubos circulares en las esquinas y garitones a mitad del lienzo. En la esquina restante se encuentra su preciosa torre del homenaje rematada por una gran cornisa. La torre del homenaje es la parte más importante de la fortaleza, además de conservarse el almenado completo.

Castillo de VillalonsoII

Ha sido escenario de películas de ambiente medieval como “Robin y Marian”, con Sean Connery y Audrey Hepburn o «Geburt der Hexe» (Nacimiento de la bruja): película suiza que fue rodada en Villalonso en 1979.

Seguimos con el Castillo de Castrotorafe.

Ruinas es lo que quedan de este castillo. Construido por el infante Juan, hijo de Alfonso X, perteneció a la Orden de Santiago. Tuvo su protagonismo estratégico en la época de la Guerra de Sucesión de Enrique IV, que enfrentó a los futuros Reyes Católicos con la princesa Juana y su esposo, Alfonso V, rey de Portugal. Alfonso V intentó hacerse con Castrotorafe pero fue expulsado y repelido hasta Zamora por la reina Isabel.

Castrotorafe

Emplazado en la esquina noroeste de la villa, está constituido por dos recintos en forma de trapecio irregular. El recinto exterior es de mampostería con cubos en los ángulos, dos de los cuales aparecen reformados para la instalación de artillería. En sus muros se abrían dos puertas, una para acceder a la villa y otra para acceder al puente. En cuanto al recinto interior, su planta es parecida a la del exterior, con dos torres en el lienzo sur, obra en sillarejo, más cuidada que el resto de los muros. El espacio interior está completamente arruinado.

El Castillo de Alba

Construida sobre un antiguo castro vettón, la derruida fortaleza de Alba de Aliste debió estar fuertemente romanizada, pues es posible encontrar algunas aras con inscripción latina formando parte de los muros de la fortaleza. Los Templarios lo habitaron hasta 1310, fecha en la que el Comendador de Alba de Aliste, Fray Gómez Pérez, se refugió en él, después de la expulsión de Castilla de esta orden. En 1430, pasó a ser propiedad del infante don Pedro de Aragón, de quién pasó a don Álvaro de Luna y, de éste, a su sobrino del mismo nombre. En 1445, fue cedido a don Enrique Enríquez de Mendoza.

Su último papel en la historia, lo desempeñó en la Guerra de la Independencia portuguesa, siendo tomado por los portugueses en 1640.

El absentismo de los condes de Alba de Aliste y la pobreza del terreno ayudaron al deterioro de esta bella fortaleza y al empobrecimiento, aún palpable, de la población.

Castillo de Alba

El Castillo de la Mota de Benavente.

La mayor parte del castillo fue destruida por las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia, conservándose únicamente la hermosa y original torre, obra realizada con una mezcla de los estilos gótico y renacentista, a principios del siglo XVI por el IV y V conde de Benavente, pertenecientes a la Casa Pimentel.

Todo hace suponer que su construcción fue contemporánea al reinado de Fernando II en el siglo XII. En 1230, esta fortaleza es escenario de un acontecimiento histórico de gran transcendencia para la historia de España, en la que conocida como Concordia de Benavente se hace efectiva la unión definitiva de los reinos de León y Castilla en la persona del monarca Fernando III.

 

Castillo de la Mota

Hoy en día es propiedad del Gobierno Central, declarada Monumento Nacional, está restaurada y junto a otras edificaciones más modernas está integrada en el Parador Nacional de Turismo de Benavente.

Y para lo último, hemos dejado el Castillo de Zamora.

Situado sobre una elevación natural del terreno, el Castillo de Zamora, que nunca fue un castillo palaciego sino una fortaleza en la que protegerse y desde la que proteger la ciudad, fue construido hacia mediados del siglo XI por el Rey Fernando I, primer unificador de las coronas de Castilla y de León.

CastilloZamora3

El castillo, de forma romboidal, está compuesto por una serie de estructuras concéntricas: foso, contrafoso, liza, estancias y patio interior. En él destacaba la torre del homenaje, la más alta y que servía de último reducto de defensa, aunque en las fases de reforma se han encontrado cinco torres más.

CastilloZamora2

De hecho, y según narra el Romancero, la ciudad aguantó un cerco de más de siete meses, a cuya defensa contribuyó decisivamente el Castillo. Así mismo, la fortaleza constituyó un pilar básico para los reinos cristianos en el proceso de la reconquista y posteriormente en las guerras contra Portugal. Durante el reinado de Felipe V se hicieron numerosas reformas destinadas a adaptarlo a las nuevas técnicas bélicas como la potente artillería, eliminándose el paseo de ronda y quedando oculta la liza.

Tras la pérdida de su razón de ser a partir del siglo XIX, es reutilizado para diversos usos,  como la función de cárcel y de diversas escuelas de todo tipo. Durante el año 2009 se realizan trabajos de recuperación y consolidación de las estructuras defensivas y el edificio. Las últimas excavaciones realizadas en la remodelación desvelan restos arqueológicos de la Edad de Bronce. Integrado en el Castillo, y formando parte de su conjunto histórico y de su estructura defensiva, ha sido inaugurado el espacio expositivo Baltasar Lobo, Castillo Centro de Arte.

Es Bien de Interés Cultural desde el año 1931 con la máxima protección dentro del Patrimonio Histórico Español.

Se alza altiva su mole de granito, colosal, imponente, legendaria,

desiertas sus almenas, seco el foso y lleno de silencio el patio de armas.

 

Trozo de historia que en el tiempo sueña, recuerdos del ayer, camino de la nada;

sueña la gloria de rudos combates; sueña los cercos de grandes batallas;

sueña en los cantos de los trovadores y en los amores de su castellana.

 

El castillo dormido está en el tiempo, en el tiempo que no tiene mañana.

-¡Ah del Castillo! No sueñes. ¡Despierta!. Despierta y escucha mi voz que te llama:

¿Porque sueñas castillo? ¿Porque sueñas si no eres poeta, si no tienes alma?

Federico Acosta, poeta y juez zamorano.