Zamora, la Perla del Duero

octubre 25, 2013 Por: Ibérica Turismo - No hay comentarios

“Allá en Castilla la Vieja,

un rincón se me olvidaba;

Zamora lleva por nombre,

Zamora la bien cercada.”

Cercada por sus murallas, que tanta historia encierran, cercada por el Duero y sus iglesias románicas, cercada por el tiempo y sus gentes, Zamora es un rincón de Castilla y León que no podemos pasar de largo.

Es una ciudad llena de contrastes artísticos, desde el románico más adusto hasta el modernismo del siglo XX.

La historia ha dejado en ella innumerables huellas de su presencia:

De la época prehistórica, encontramos numerosos castros, asentamientos, “tesoros” arqueológicos, como el de Arrabalde y personajes como Viriato, el caudillo que hizo frente a los romanos y que tantas series, obras literarias y películas ha inspirado.

Viriato2

La Edad Media fue para ella su época de máximo esplendor; su Castillo, sus murallas y sus iglesias son pruebas fehacientes de ello. Nuestro romancero está plagado de versos dedicados a Zamora y el Cid Campeador, Doña Urraca, los Reyes Católicos o Juana la Beltraneja hicieron historia en sus calles.

Cimborrio de la Catedral de Zamora

El periodo comprendido entre los siglos X y XIII es el de mayor esplendor político y económico de Zamora, lo cual tuvo también su reflejo en el campo arquitectónico. El siglo XI, en concreto, está considerado como el «siglo de oro» de la ciudad, y las décadas finales del mismo y las primeras del posterior constituyen la época de mayor importancia, cualitativa y cuantitativa, del arte zamorano. El resultado de estos factores históricos es un extraordinario conjunto de arte románico, el más nutrido de España y uno de los más importantes de toda Europa.

Y la época moderna les dejó auténticas joyas modernistas, contando con más de sesenta inmuebles, tales como el edificio de las cariátides de la plaza Sagasta, el Teatro Ramos Carrión o el edificio del antiguo Casino.

Blas de Otero, Claudio Rodríguez, Juan Nicasio Gallego o Unamuno han escrito sobre Zamora palabras como:

“Zamora de Doña Urraca, Zamora del Cid mancebo,

 Zamora del Rey Don Sancho, ¡ay Bellido Traicionero!

Zamora de torre de ojos, Zamora del recio ensueño,

mi románica Zamora, poso en Castilla del cielo

de las leyendas heroicas del lejano romancero,

Zamora dormida en brazos corrientes del padre Duero.”

                                                                                           Unamuno

Zamora además de ser un lugar de encuentro para viajeros deseosos de encontrar en sus calles la historia y el arte o bien para descansar y encontrar un lugar de retito del que disfrutar, es sobre todo, conocida por su Semana Santa, que ha sido declarada de Interés Turístico Internacional. De las más antigüas de la península, el recogimiento de sus gentes sólo roto por el canto del Miserere, la marcha de Thalberg o el ¡Oh, Jerusalem! del Cristo de la Buena Muerte, hacen de ella un momento único.

Miserere. Penitente Hermandad de Jesús Yacente.

Pero no todo es arte y religiosidad. En Zamora también se disfruta de la gastronomía. Vinos y quesos con Denominación de Origen se congregan en toda la provincia, y no te puedes ir sin probar la Ternera de Aliste, el chorizo zamorano o el Arroz a la zamorana. Si queréis ir de tapas, no dejéis de probar los «tiberios», los pinchos morunos, las mollejas a la zamorana, o cualquiera de las especialidades que encontraréis en los numerosos bares de la zona de los pinchos o de la zona de las Tres Cruces. En cuanto a dulces, Zamora tiene una gran variedad autóctona, como son las cañas zamoranas o el «rebojo».

cañas

Así que ya sabéis, id a conocerla!! No os defraudará.